Por la paz y el diálogo en Venezuela

Por la paz y el diálogo en Venezuela

En Canarias asistimos con preocupación a la escalada de tensión desatada por la oposición venezolana contra el gobierno de Nicolás Maduro, que coincide –porque forma parte de la misma agenda desestabilizadora– con la acometida de la injerencia a través de las maniobras intervencionistas de la OEA.

La Revolución Bolivariana, nacida de la quiebra de un modelo que demostró ser ineficaz e injusto para la mayoría de la ciudadanía de Venezuela, ha entregado ya a la república hermana un legado: la democracia, un cuerpo jurídico e institucional, un sistema democrático veraz que ha pasado la prueba escrutadora de los más disciplinados equipos de monitoreo internacional y una decidida aspiración a respetar y hacer cumplir el mandato popular.

Cabe recordar que tanto el presidente Nicolás Maduro como la Asamblea Nacional han sido elegidas en el mismo marco institucional que preserva que la voluntad popular expresada en las urnas se convierta en hechos políticos indiscutibles hasta la siguiente convocatoria electoral. Por tanto, corresponde a unos y otros actores políticos la responsabilidad de situar como prioridad en primer lugar la defensa de la paz, el respeto a las instituciones y a la ley y el compromiso con la vida de cada uno de los ciudadanos venezolanos antes que la imposición por la fuerza de una de las dos visiones antagónicas del mundo que se disputan el apoyo popular a sus proyectos para Venezuela, programas que, si bien son opuestos, tienen en común que deben ser sometidos al criterio democrático de la ciudadanía.

El país cuenta con una agenda electoral intensa, que este año convoca las elecciones regionales y municipales y prevé para 2018 las elecciones presidenciales. En estos días, los partidos que deseen recurrir a este procedimiento están invitados a designar a través de elecciones primarias internas a las personas que conformarán sus candidaturas para la convocatoria de este año.

La posibilidad de celebrar un referéndum revocatorio fue boicoteada por la propia oposición, al cometer una cantidad ingente de errores e irregularidades en el proceso de solicitud que solo evidencian la nula voluntad de participar realmente en esa contienda electoral. La falta de compromiso de la oposición con una solución pacífica y democrática a la crisis política generada por su afán desestabilizador se evidencia aún más claramente cuando se tiene en cuenta que incluso el 60% de los diputados opositores en la Asamblea Nacional no firmó las planillas de solicitud para la activación del referéndum revocatorio.

A la violencia callejera y a la tensión institucional entre los cinco poderes que constituyen el Estado venezolano se añade la feroz guerra económica, que tiene como ejes principales el sabotaje a través del contrabando, la especulación y el bloqueo financiero, el encarecimiento artificial de los insumos básicos, el desabastecimiento programado y la inflación manipulada desde Miami, hechos innegables que han generado una crisis socioeconómica importante en el país.

La guerra económica, que fue aplicada ya desde el paro petrolero de 2002 como parte de una agenda golpista de manual, ha amplificado y ahondado las dificultades del gobierno para encontrar una solución a las históricas debilidades estructurales de la economía rentista dependiente del petróleo, que Venezuela no ha logrado aún superar.

Es muy alarmante, además, la extrema gravedad que significa el avance de los Estados Unidos desde una posición abiertamente injerencista hacia la amenaza de una intervención directa de naturaleza militar. En tal sentido, resultan preocupantes y absolutamente repudiables las declaraciones del jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, Kurt W. Tidd, durante su comparecencia ante el Congreso norteamericano, quien ha afirmado que “la creciente crisis humanitaria en Venezuela podría eventualmente obligar a una respuesta regional”.

En cambio, en Venezuela se ha abierto una vía de diálogo que es la única posibilidad para garantizar la paz. Se trata del proceso abierto en 2016, que es llevado adelante por Unasur y los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá) con el respaldo del papa Francisco.

Mantener vivo el proceso de diálogo es imprescindible para llegar a los procesos electorales en los que el pueblo venezolano sea el que decida su propio rumbo político.

Quienes firmamos este documento:

Rechazamos el uso de la violencia con fines políticos por parte de cualquier facción partidista en Venezuela.

Respaldamos el proceso de diálogo entre el Gobierno y la oposición; consideramos imprescindible que se respete el diálogo y se salvaguarde su desarrollo.

Llamamos a los actores políticos venezolanos a respetar el calendario electoral para someter sus propuestas a la consideración del pueblo soberano.

Exigimos respeto irrestricto por la soberanía de Venezuela, por sus autoridades democráticamente elegidas y por su Constitución.

Exigimos respeto por la libre determinación y la voluntad democrática de su pueblo.

Exigimos que cese toda agresión y toda intromisión.

Plataforma Bolivariana de Canarias

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